En una interesante charla celebrada en la Feria y Conferencia de Desarrolladores «Future Automotive» de 2018, Shi Huashan, presidente de Dir Hanyu Electric Co., Ltd., puso de relieve una cuestión fundamental, aunque a menudo pasada por alto, en el sector de los vehículos eléctricos: los efectos perjudiciales de la recarga de alta potencia sobre la vida útil y el rendimiento de las baterías.
Conclusiones principales:
- La vida útil de la batería se reduce considerablemente: las baterías con una autonomía nominal de 2.000 ciclos de carga y 6 años de vida útil pueden durar solo 3 años o menos si se someten a cargas rápidas frecuentes.
- Fenómeno de la carga fantasma: la carga de alta potencia puede generar hasta 30% de electricidad “fantasma”, lo que da lugar a estimaciones de autonomía poco fiables.
- Problemas relacionados con la temperatura: la carga rápida genera una cantidad considerable de calor que puede provocar daños irreversibles en los componentes de la batería
Análisis del impacto técnico
La física que subyace a estos problemas es sencilla: la recarga con alta intensidad de corriente (hasta 260 amperios en estaciones de recarga de 150 kW) genera calor según la fórmula Q = I²RT. Este calor excesivo puede provocar que los materiales del separador de la batería se arruguen o incluso se derritan, lo que da lugar a daños permanentes en la batería.
Repercusiones en el sector
Estos resultados plantean serias dudas sobre la actual tendencia a buscar soluciones de recarga más rápidas en el sector de los vehículos eléctricos. Si bien la comodidad del consumidor es importante, los costes ocultos en cuanto a la vida útil y la fiabilidad de las baterías sugieren la necesidad de replantearse las estrategias de recarga.


